AQUI...Suok @ 17.5.09,
aqui no ha pasado nada TRES
11.5.09
Y si les digo que no me daba envidia la prosperidad del Rubio y su primo, sus caras alegres todas las noches iluminadas por el farol del colmado; les estoy mintiendo. Siempre les sobraba el dinero para alargar la noche, y yo muchas veces tenía que volver de la universidad a pie por falta de menudo para pagar un carro público. Ver a la gente devorando longaniza con plátano empezó a cavarme un extraño hoyo en el corazón; y la bachata que se escuchaba de fondo hacía que me sangrara. Entonces supe que no estaría tranquila hasta que el Rubio y el Papi se largaran de
Cada cosa me venía a la cabeza. Pensé en quemar el carrito de la fritura que amanecía en la calle, en echarle tres pasitos a la comida sin que se dieran cuenta, secuestrar a Yafreisi y pedir que a cambio rodaran tres cuadras hacia la izquierda el negocio, hasta pensé en combinarme con los del colmado para que le dejaran de vender ron al Rubio y así obligarlo a freír por otro lado. Pero nada de eso me pareció factible cinco minutos antes de empezar la hazaña. Ya desesperada, caminando por la calle con el asunto dándome vueltas por días en la mente, levante la cabeza y vi aquel letrero de neón de
Historia del letrero de neón de
Pero sigamos con la historia que continua así: un día el departamento de comunicaciones junto con el de inteligencia operativa de
Algunos le llamaron “El letrero de la discordia”, porque provocó que entrañables amistades se separaran, que panas dejaran de llamarse panas, que familias dejaran de hablarse. La bocota de Ani bajaba los chismes calientes desde San Carlos, aquel lejano sitio vecino de
AQUI...Suok @ 11.5.09,
AQUI...Suok @ 6.5.09,
aqui no ha pasado nada DOS
1.5.09
Si los ojos de Camilo vieran como se va derrumbando el edificio donde habita una de sus hijas, se aguarían y se aguarían, pero no al punto de llorar, no es para tanto. A la edificación de dos plantas ya le condenaron algunas ventanas por las remodelaciones de las casas de los lados que ahora duplican su altura. Si, si hay una entidad que regula y conserva las estructuras coloniales de este patrimonio de la humanidad, pero es fácilmente sugestionada por el poder de los cheques en euros de los alemanes y suizos que vienen a vivir su sueño caribeño azul. Bueno, pero eso no es lo peor, no vamos a tirarles la culpa del descuido del inmueble a otros, cabe destacar que también ayudaría al sollozo de Camilo la existencia de “el depósito”, como le llama papi. Yo le tengo otro nombre especial. “La letrina” mide novecientos treinta y ocho metros cuadrados, es gigante, y está ubicada en los dos pisos de abajo del edificio. Es recomendable evitarla, pero si por alguna razón fatal tienen que entrar en ella les recomiendo cerrar los ojos y tapar la nariz. Sin comentarios. Ahora querrán ustedes les explique que es en si “la letrina”, pues su definición es un tanto abstracta y circular, por lo que se dificulta un esclarecimiento exacto de su sustancia en si. Podría decir que “la letrina” no son mas que todos los recuerdos de mi padre y su tía guardados por años, décadas, dentro de poco un siglo, que se conservan en estado de putrefacción en los apartamentos del primer piso. Cabe destacar que allí también habitan, junto con los viejos aparatos de televisión, la ropa de marinerito del primer cumpleaños que le celebraron a papi y muchas vajillas rotas; una manada de gatos salvajes que se alojaron en los cuartos hace poco tiempo, pero cuyos estragos casi casi provocarían que Camilo lanzara la primera lágrima desde el cielo.
Y así no me puedo quejar mucho de la fealdad de mi calle, ya que mi casa no contribuye precisamente a su belleza. Sus puertas de madera ruída y verjas oxidadas son casi tan espeluznantes como la casa donde vive el Rubio. No se imaginan la suerte que tienen de no conocerlo en persona.
...y una bachata amarga la vida en el colmado...
Ya se van haciendo una vaga idea del personaje. Siempre en la esquina chequeando quien entra, quien sale, voceándole chula cuanta mujer le pase por el lado, dándole un toque de mística barrial a este pedazo de la zona. Unos años mas tarde llegó su primo desde los confines de un campo de Moca, un troglodita llamado Papi y entre los dos montaron el emprendedor negocio de frituras que hoy sirve de cafetería a los visitantes del hospital y a sus emperifollados internos de medicina de Unibe. Aún estoy esperando a que los redactores de las revistas de Uepa vengan a entrevistar a estos jóvenes ambiciosos para hacerles una portada. El Rubio y Papi se encargaban también de cuidar los carros por las noches que la gente dejaba a la intemperie por el problema de parqueo de
AQUI...Suok @ 1.5.09,

