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pornostalgia

aqui no ha pasado nada CUATRO
1.6.09

...y su papá era un diplomático que vivía en uno de esos países de la desmembrada Unión Soviética. A Miguelito le gustaba bailar en Jaydee´s, cuando estaba abierto y de vez en cuando se tiraba pa Aire a buscarse un maricón con billete que lo llevara al doce y le comprara rolex pa no tener que dormir. Una vez llegó de visita su padre intelectualísimo y gordo desde uno de esos países de la fracasada “cortina de hierro”. Trajo una laptop, un celular, un ipod, entre otros aparatos de lo mas sofisticados. Y no se pueden imaginar cuantas fundas de alegría habrá visto Miguelito, que en un descuido se fue a empeñar todo y duró toda una semana para volver a aparecer por su casa. Para cuando regresó, el intelectualísimo padre suyo ya no estaba allí y ojalá y se hubiese aliviado la pena  olvidando de que tenía un hijo que vivía en el barrio y todo el mundo comentaba que tenía sida, cuando el sida era EL SIDA. Pero no fue así, unos días después adivinen quién apareció por casa de Miguelito y su paralítica madre? No adivinan?


La DNCD tiene su oficina principal en la Máximo Gómez esquina México. Una mañana recibieron una extraña llamada de un hombre con un acento extranjero fingido y cuya voz denotaba sobrepeso. Barahona numero 147, San Carlos.


Como hay que explicarles todo, les voy a terminar diciendo que a Miguelito lo detuvieron por algunos días para hacer investigaciones. No le encontraron nada, porque todo se lo había metido con Felipe, una amiguita que vivía en los apartamentos que construyó Balaguer cerca del palacio en la México y al que le gustaba excretar huevos enteros cuando estaba vestido de bailarina oriental. 


El día del operativo, el papá de Miguelito se tomaba un café en el Palacio de la Esquizofrenia con Pedro Peix. Muy quitado de bulla, muy campante, con cada sorbo, con cada intelectualísima intervención parecía ir borrando chin a chin aquel episodio típicamente sancarleño del que había sido “victima”. Mientras discutían sobre el experimento sataniquísimo de la literatura del caribe hispano parlante, de los diseñadores indigentes rusos y de las nuevas tendencias de enamorar poetas vagabundos a lo Oscar Wilde; a nuestro erudito personaje se le hacía una sonrisa de lo mas inapropiada que sugería sentimientos indecentes al señor Pedro y su peinado caramelizado con fijador. De más está decir que eran el centro de la atención de las miradas de los perros, las palomas y los ladrillos del parque Colón en donde estaba ubicado el palacio. Pretendían también captar las atención de la gente con exorbitantes peticiones a los camareros como la de que les quitaran la sombrilla gigante de la mesa en la que se iban a sentar. Había que hacer todo un aparataje dentro del cual el personal completo del Palacio se ponía en marcha para mover las mesas de los lados y hablar con los clientes para hacer parecer que era un procedimiento normal. Y recibían veinte pesos de propina. Luego de extraer la sombrilla todo volvía a la calma que inspira Colón al señalar la tierra. 

AQUI...Suok @ 1.6.09, ,